MI PERRITO DINAMITA BARRIOS

EStá ahí, San Lorenzo: no encandila, ni brilla. Pero suma. Y te gana partidos como el disputado en el Florencio Sola. Por constancia. Por perseverancia. No tendrá el charme ni el plantel del River de Martín Demichelis, pero desde su lugar le advierte al líder que le dará pelea hasta el final. Con partidos alegóricos a esa consigna como el de Platense o el mismísimo 2 a 1 contra Banfield en el Sur. Quedó a cinco puntos del líder River (37), que este domingo visitará a Talleres en Córdoba.

Está ahí, Cristian Nahuel Barrios. Talento extra large en frasco small. El distinto de un San Lorenzo que en el Sur apeló a un identikit diferente y lo pagó. El golazo del #10 -lateral largo, pivoteo de Vombergar y definición deluxe de Little Dog- maquilló una actuación por debajo de los estándares de calidad de Ruben Darío Insua. Un deté que eligió una modificación en la horma: correr a Jalil Elías de 4, posicionar a Martegani como doble 5 junto a Pérez y en consecuencia perdió solidez estructural.

Más allá de que comenzó ganando gracias a una fórmula habitual -centro de Malcom Braida, esta vez pasado y definido por Elías en el segundo palo- rápidamente Banfield consiguió equilibrar el score: Bisanz cabeceó un centro al corazón del área, de esos que este San Lorenzo rechaza habitualmente sin demasiada complejidad, y desnudó una de las problemáticas que el escolta de River mostró en su visita al Sola: la dificultad para cubrir espacios.

En ese sentido, más allá de la derrota, difícilmente Julio César Falcioni esté dentro de cuatro o cinco fechas leyendo el diario en su casa: en apenas dos o tres entrenamientos consiguió darle robustez a un cuadro que se mostraba endeble con Javier Sanguinetti. El deté apeló en el bautismo de su quinto ciclo en el club a esa fórmula que siempre le resultó: jugar a la segunda pelota tirándole pelotas largas a Giménez y/o a un Sosa Sánchez que por momentos te bajaba hasta el dólar. Y, a partir de ese territorio ganado vía aérea, descargar hacia Bisanz o Alemán.

Siguiendo ese masterplan, Banfield no sólo le empató a San Lorenzo, sino que también exigió a Batalla. No obstante, cuando el 1-1 ya asomaba como negocio e ir a buscar podía significar descubrir espacios innecesariamente, Falcioni buscó cerrar el partido: metió a Remedi y sacó a Sánchez. Y, por consiguiente, le cedió la pelota a su rival.

Y San Lorenzo, más allá de que no luzca con ella, cuando tiene la pelota suele saber usarla. Sobre todo si en cancha cuenta con voluntades enormes como la de Vombergar -mucho más práctico y útil al juego que un voluntarioso pero poco productivo Bareiro- o a un Barrios que cuando la tiene, con una finta o una definición te puede sacudir el arco. Y eso pasó: a veinte segundos del final, paró la pelota en el área y definió con exquisitez para cerrar el partido con un 2-1 valiosísimo para la pelea por el campeonato. Ladran, Santos, señal que cabalgamos.

LES DEJO LOS GOLES  DEL CICLON


                                         



Comentarios

Entradas populares de este blog

EL CICLON SE ACORDO DE GANAR

NO SE PUDO DESCUBRIR AMERICA